lunes, 8 de marzo de 2010

MUVIM, un barco fantasma


Roman de la Calle ha hecho lo único que podía hacer después de la censura de las fotos de la exposición Fragments 2009 organizada por la Unió de Periodistes en el MUVIM: dimitir. Deja un barco al que se le ha cercenado el timón y las velas (siguiendo un símil que al PP de la America's Cup le va mucho). El MUVIM ha quedado a la deriva en manos de un regimiento de fantasmas censores con sede en la Diputación de Valencia, y en esas condiciones un director de museo no puede hacer nada, porque no hay dirección y porque no hay museo. Quede claro que los trabajadores del MUVIM sólo son víctimas de esta situación. Pero el Partido Popular ha convertido el MUVIM, con un gesto tan sencillo pero tan significativo, en poco más que un "tinglado" (siguiendo con el símil) de mercancías culturales en manos de diputados sin entrañas, amantes de gastar miles de euros en DJs (Rus) o capaces de descolgar fotos de una exposición con una llamada desde el móvil institucional (Enguix). En Canal 9 llevan años "descolgando" fotos y perpetrando un ataque contra el pluralismo y contra el derecho al servicio público televisivo de los valencianos. Pero, frente a la manipualción informativa diara, el espacio de reflexión y de debate que constituía el MUVIM era como un refugio minoritario y silenciado, aunque libre, de "espacio público", de comunicación crítica y reflexiva. Ahora no queda nada... solo un barco a la deriva en manos de los fantasmas del PP, en definitiva, un barco fantasma.

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